Sueños divididos

El otro día, mientras veía una página donde vendían colchones online ya que me interesaba comprar uno para mi habitación porque el que ya tenía estaba viejo y roto, recordé uno de los sueños que había tenido en la semana y que por alguna razón inexplicable , como los son todos los sueños, este tenía continuidad. No es la primera vez que me sucede esto, incluso en algunos de ellos he podido modificar la historia a mi antojo, pero lo que me resultaba extraño era que cada día soñaba con aquel mundo y aquella historia pero de diferente manera, como si continuara, como si fuera una serie y estuviera dividida en capítulos que aparecían cada noche en el que cerraba mis ojos.


La primera noche me encontraba en un bosque frío y húmedo. En el caminaba por sus caminos mientras observaba mi alrededor, era un lugar apacible, tranquilo y bello. Al parecer era el amanecer, ya que las hojas presentaban el rocío de la mañana. Mientras más avanzaba, más tranquilo me sentía, más a gusto, pero al mismo tiempo más curioso, quería saber qué era ese lugar y el por qué me encontraba ahí.

De repente, logré ver una sombra que se asomaba entre el follaje y me seguía mientras caminaba y me internaba más y más. El sueño era tan vívido que sentí el miedo en mi cuerpo y la alerta en todos mis sentidos. Hice como que no lo había visto, pero todo el tiempo me mantenía atento a algún movimiento violento. Al final intenté acorralar a la sombra entre unos árboles y una formación rocosa.

-¿Quién está ahí?- pregunté tontamente como tantas veces me he quejado en las películas de terror. Mi sorpresa fue ver que no contestó, en lugar de eso salió de entre el vasto bosque una hermosa mujer, bellísima de cabellos dorados y largos  que brillaban con cada paso que daba hacía mí. Vestía una túnica blanca adornada con joyas y una cota de malla. En la espalda traía un arco y un carcaj con flechas. Al estar frente a mí me preguntó con voz dulce, como el canto de los árboles quién era y lo que hacía ahí. No supe qué contestar, su belleza me eclipsaba , me cegaba y me mantenía mudo. Como no dije nada, dulce y rápidamente me tiró al piso para aprisionarme. No intenté oponer resistencia. Por alguna razón sabía que me lo merecía.

Ese día había despertado asustado. Había sido tan real y tan exacto que aún sentía el olor del bosque dentro de mis fosas nasales y las frías manos de la mujer en mi piel. Ese día estuve muy intranquilo, incómodo, me sentía aprisionado y temeroso, incluso decidí trabajar en casa ya que no me sentía seguro afuera.

La segunda noche el sueño fue todavía más impactante, pero esa revelación te la contaré en otra entrada, para dejar en suspenso esta serie de cinco sueños. Nos leemos la siguiente semana.

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