Cuando de disfrazarse se habla, la gama de posibilidades es infinita

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Acaba de pasar una de las fechas esperadas por los amantes de los disfraces, la fiesta de Halloween.

En México ha permeado fuertemente, siendo los adolescentes y jóvenes los más interesados en el tema.

En cambio, para los más pequeños, el gusto de pedir dulces y disfrazarse lo piensan de forma más divertida y menos terrorífica.

En las escuelas fomentan tanto el colocar los altares, que son atribuidos a las costumbres de nuestro país por motivo del 1o y 2 de Noviembre y mientras tanto, los pequeños buscan diversas telas para disfraces, para hacer el suyo a su gusto y festejar el Halloween.

En general, buscan ser princesas, héroes o algún monstruo en su versión infantil.

Definitivamente huyen de las cosas más bárbaras que suelen hacer los jóvenes y adultos, que hasta a mí me sacan el “Jesús de la boca” por la originalidad y lo bien logrados que llegan a ser sus disfraces.

Regresando al tema de los niños, disfrazarse de un fantasmita amistoso o una momia pudiera ser interesante, aunque la creatividad en los niños va mucho más allá y los padres deben sacar acopio de su talento para apoyarlos.

Por ejemplo, acabo de ver que en las redes que está circulando el “disfraz” de una niña que lo único que hizo fue enfatizar la situación que vive una mamá cuidando a un par de gemelos.

He entrecomillado la palabra disfraz, porque lo único que hizo fue una representación, la cual fue magistral y varias mamás nos sentimos identificadas.

Por lo que nos hace caer en cuenta que no hay mucho que pensarle para vernos como de “ultratumba” ante los deberes hogareños… Es una idea sensacional y muy creativa por parte de esta pequeñita.

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En otros casos, a veces un disfraz no requiere de mayor inversión para crear algo realmente creativo, solo con la tela o prenda ideal, a veces un poco de pintura y unas tijeras es suficiente.

En ocasiones, los mismos disfraces que se han ocupado en aquellos festivales bien pueden ser reciclados para darles una vida nueva.

Por ejemplo, un tu-tu con un poco de pintura y un cabello enmarañado acaba dándole a la niña ese aire romántico de una bailarina que regresa de ultratumba.

La cuestión es que para los niños con el solo hecho de disfrazarse es suficiente, por lo que pensar en hacerles un peinado desarreglado y un poco de pintura apta para su carita puede resultar genial.

En una ocasión disfracé a mi hijo de espantapájaros y fue suficiente conseguir la rafia naranja y coser en sus pantalones algunos “agujeros”, lo interesante estuvo en su maquillaje y al final del día fue toda una locura.

Pero no me dejarás mentir que en estas fechas no todo es terror, ya que cuando de disfrazarse se habla, la gama de posibilidades es infinita y qué decir de los disfraces para bebés que nos quitan el suspiro.

Ver a un pequeño vestido de calabaza o de calaca, ya sea gateando o dando sus primeros pasos, literalmente nos pueden hacer morir de la alegría.

Ya será entre lo cómodo que se sienta el bebé y lo intrépida que sea la mamá es como podremos ver disfraces tan audaces como convertirse en un transformer o ser una pieza de lego o un dulce caramelo.

En fin, cuando de disfrazarse se habla, la gama de posibilidades es infinita.

 

 

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